Mayo, en cualquier punto del mundo.
Cogí la guitarra en un intento de hacer sonar algo que no sonara a lo mal que me sentía por dentro. Sol, re, la...Nada. No conseguí poner mi cabeza en orden, no podía hacer nada si el estaba dentro de mi mente. Desconcertarme era su pasatiempo preferido, aunque él no lo sabía. Aunque el no sabía ni que yo existía. Pronto.
Dejo a Molly, mi guitarra, encima de la cama mientras enciendo un cigarrillo casi consumido por la monotonía del día. De mi boca sale un suspiro, para después dar una calada al delicioso cigarrillo que me hace olvidar, por unos instantes, sus ojos fijos y grandes, su gran altura, su pelo rojizo, su voz, sus pensamientos.
Meterme en su cabeza no es una de la cosas que me agraden demasiado. Ver lo que el piensa en cada segundo, con quien está, que piensa de la persona que tiene en frente...
Otra calada, suelto el humo. Lo apago. No hay más. Decido sentarme al lado de la ventana para ver a Bruno mi hermano menor, intentando arreglar una pelota que está pinchada, que ya no sirve. Él sigue intentándolo. Y sigue. Después de cinco minutos interminables decide pegarle una patada y sentarse en el césped observándola, como si estuvieran manteniendo una conversación. De repente se gira, me ha oído. Sonríe. Sonrío. Le quiero. Es tan especial, el cielo comparados con sus ojos no tienen nada que hacer. Hoy gana él. Siempre ganará él. Es fuerte, pero cabezota. ¿Tímido? Si, pero listo. Listísimo.
Bebo un poco de coca-cola que hay en el vaso e intento pensar que hacer. Primero recogeré la habitación, esta muy desordenada. Anoche llegué tarde y no la recogí.
Empiezo por la ropa sucia. La dejo toda amontonada en la esquina de la habitación. Me dispongo a hacer la cama. Es grande, de matrimonio. La sábana es de la bandera de UK y el almohadón es negro. ¡Terminada! Vale, sólo me queda poner en orden los libros, cuadernos y demás... Todo listo.
Bajo con el montón de ropa y la dejo en el saco de la ropa que irá directa a la lavadora. Salgo al jardín, veo a Bruno. Viene corriendo hacia mi. Le cojo. Me abraza. Le pienso. Me está diciendo 'hola' y quiere contarme muchas cosas pero no puede. Por la mente le digo que hable en voz alta. Lo hace.
-¿Por qué?- pregunta extrañado.
-Porque para eso tenemos voz, somos normales, acuérdate- le digo mientras le hago cosquillas. Se rie.
-¿Vienes conmigo a hacer deporte?- me dice casi suplicando.
-¿Ahora? - le miro – vale, está bien, espera que me cambie.
-Bien, date prisa- dice con una voz llena de ilusión.
Vuelvo a subir las escaleras y antes de llegar a mi cuarto me quito la camiseta. La dejo en el armario que hay pegado a la pared el cual está lleno de fotografías con mis amigos, con mi gente.
Miro la foto que hay justo en frente mía cuando me propongo abrir la puerta del armario. Es ella. Laia. Echo de menos hablar con ella todos los días, echo de menos poder recibir una sonrisa de ella dedicada especialmente y únicamente para mi. Echo de menos oír su voz, su risa, sus llantos. Al menos aún puedo ir a verla todos los días. Si, está en coma. Tuvo un accidente con el coche, su padre y su madre no salieron mal parados, solo ella. Más tarde iré a verla al hospital, y como todos lo días, le contaré como estoy, que he hecho... Se que me escucha. Sólo tengo un problema con ella, no puedo leerle la mente y lo intento cada día. Lo intento para saber como está, como se siente, que es lo que piensa. Pero nada, no recibo nada, es como si ya no existiera, pero sé que ella está ahí. Siempre va a estar ahí. Ya me he cambiado y bajo corriendo las escaleras ya que Bruno no para de decirme que soy una lenta.
-¿Qué vamos a hacer?- pregunto.
-Pues quería jugar al baloncesto- dice pensado- ¿Te apetece?
-Si, claro. Pero vamos a las canchas , ¿no?
-Pues claro tonta.- Me dice riendo.
-Pero estamos un rato que luego tengo que ir a ver a Laia.
-Vale- contesta con una sonrisa.
bueno yo ya había leído una parte de este relato y tengo que decir que los cambios hechos me han gustado y que espero con ansias la siguiente parte
ResponderEliminarPerfecto, como siempre.
ResponderEliminar